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Opinión

La Safor

Artículo de opinión de Alberto Urbiola, director de Gandia esRadio e Infonoticias Gandia y la Safor

Reflexionando el día del partido y de los partidos

24/05/2014 11:30

Alberto Urbiola

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Este sábado 24 de mayo de 2014 ocupará un rengloncillo en la Historia contemporánea española durante algunos años.

En el plano deportivo-futbolero, el Real y el Atlético disputarán en Lisboa un partido que, este sí, puede ser denominado del siglo… de momento.

En lo político, hoy es la estúpida jornada de reflexión de una campaña a las elecciones europeas que ha conseguido hastiar a un buen número de españoles.

El mundo deportivo sigue dándonos las mayores y mejores alegrías a los sufridos contribuyentes, aspirantes a ciudadanos. En las competiciones internacionales, que es donde verdaderamente podemos comparar nuestro estado real, el fútbol, el baloncesto, las motos, la fórmula 1, el tenis y otros deportes más minoritarios nos siguen dando grandes alegrías. La gran mayoría de nuestros campeones incluso lucen con orgullo natural una bandera española, ante las alergias y urticarias diversas que ese acto despierta en la progresía nacionalista y separatista, valga la redundancia.

Porque noto con pesar que va calando en la sociedad el mensaje de que mostrar una bandera española o emocionarse al escuchar nuestro Himno Nacional es de fachas y de elementos peligrosos de extrema derecha. El mundo entero debe ser de extrema derecha, porque observo que mucha gente, de todos los países, está orgullosa de su nación, de los símbolos que la representan y así lo manifiestan cada vez que tienen ocasión.

Aquí no, está mal visto. En España, los que se atribuyen la progresía, separatistas varios, los que reparten carnets de demócratas y sus terminales mediáticos, nos quieren convencer de que la bandera española es un trapo y el himno una canción, supongo que de los 40 principales. Quien quiera, que compre esa burra coja. Yo, no.

Y reflexionando sobre las europeas de mañana, me queda el mensaje de un PP metiéndose goles en su propia portería para regocijo de su principal adversario, un cabeza de lista con acreditada capacidad de gestión que se autodestruye con la inestimable colaboración de los arriolos de Génova 13.

Una candidata socialista, mentirosa desde su currículum en adelante, que su vida laboral solo conoce el sueldo de Ferraz a pesar de que su padre, el famoso y adinerado doctor Valenciano intentó que su hija estudiara en serio y fuera una mujer “de provecho”. En el fondo lo consiguió, porque Elena se matriculó en dos carreras que no terminó, a pesar de lo que ella misma publicó en su propio currículum y provecho ha sacado al convertirse en la número 2 del PSOE y cabeza de cartel en estas europeas. Espero que al menos esté agradecida a sus padres, perdón, a su progenitor A y B, que nunca sé cómo ponerlo para ser analfabéticamente correcto, ya que el A y el B también es discriminatorio, ¿no? ¿quién es el A, el primero y quién el segundo?

Provecho y mucho ha sacado al centrar monotemáticamente su campaña en el supuesto machista del PP. Me pregunto de qué habría hablado la compañera Valenciano de no haberse producido el súbito y televisivo divorcio entre Cañete y Miguel Árias. Siempre me quedará la duda de si los de Génova y la Comunicación están reñidos desde el ADN o ha sido una nueva de las innumerables defecaciones, también llamadas arrioladas.

Sobre Izquierda Unida, ninguna duda. Los tengo descatalogados en mi cerebro. Me pilla un poco mayor para asaltar supermercados, defender la propiedad del campo ”pa” quien lo trabaja y “todo para el pueblo pero sin el pueblo”, ofrecen subsidios para todo y para todos, colaboro en algunos ERE y se encuentran casualmente algunos millones de euros de cursos de formación que no forman a nadie, salvo para vivir del cuento. Dejo al margen algunas personas de los llamados “sandías”, verdes por fuera y rojos por dentro, cuya honestidad política les honra y me consta. Todo mi respeto para ellos, discrepancias incluidas.

La duda razonable para quienes todavía creemos un poco en la sociedad civil, en la necesaria regeneración e higiene democráticas, que no vemos ni vivimos la vida en los trasnochados términos de izquierdas y derechas, en los que valoramos personas y no siglas, porque un carné no hace a nadie listo, tonto, golfo, honrado o buen o mal gestor, la duda, para mí, está en los partidos de nueva creación, como Vox, Ciudadanos y el no tan nuevo UPYD, que, como no han tocado poder, léase presupuesto público, tienen, al menos, el beneficio de la duda.

Excluyo también al Podemos del chico este de la tele que está descubriendo América aunque le esté financiando dinero venezolano.

Todos estos nuevos partidos se nutren de dirigentes y simpatizantes cabreados del PP y del PSOE. Algunas de sus respectivas propuestas suenan bien, conectan con las inquietudes de la calle. Incluso dan un poco de lástima por sus penurias económicas, lo que genera simpatías y ternura entre un segmento de los votantes.

Dadas sus numerosas coincidencias programáticas en aspectos fundamentales de sus proyectos, les hubiera sido más rentable electoralmente haber comparecido juntos en estas elecciones, pero, al igual que en las fusiones de las grandes empresas sobre todo bancarias, las divergencias no son sobre los trabajadores ni las sucursales, sino en acordar quién preside el consejo de administración y su remuneración.

Total, que vivo sin vivir en mí. En el partido futbolero de esta noche, quiero que gane el Real. Reitero mi condición de aficionado, no forofo, madridista. No en vano fui, en mis años mozos, jugador del Real Madrid hasta que una hepatitis de las de entonces me declaró inútil de por vida para el deporte. Pero si gana el Atleti, aplaudiré igualmente, porque es de justicia y porque Simeone habrá dado una lección, ya conseguida con la Liga, de que a veces los pequeños ganan a los grandes, con menos dinero pero con más inteligencia y motivación.

Y en las elecciones, como siempre, todos ganarán. Aunque europeas, los resultados del 25M tendrán consecuencias nacionales. Para el PP, Mariano, pero no solo Mariano, debería sacar conclusiones con más cerebro y menos cobardía y complejos. Para el PSOE, será el termómetro de en qué medida los españoles tienen memoria y han perdonado los ocho años de zapaterismo lamentable y sus consecuencias por apoyar y mantener en la Moncloa al presidente más nefasto de la Democracia española. La Chacón espera sonriente con el puñal en los dientes. Y Rubalcaba será elegido por amplia mayoría nuevo presidente de las juventudes socialistas.

Y los nuevos deberán repensar si quieren optar juntos a sacar unos mínimos resultados y poder influir realmente en la política española o siguen siendo un embrión utópico y… extraparlamentario.

La previsible victoria por la mínima del PP y una abstención en torno al 60 % deberían invitar a nuestros dirigentes políticos, a todos, a tomarse en serio lo que ellos llaman finamente desafección, también llamada distanciamiento, divorcio, hartazgo, indignación y asqueo de los ciudadanos hacia el actual escenario político del que solo se salvan unas pocas personas, por su valía personal, al margen de las siglas que hoy representan, aunque esa prueba del algodón tendrá su verdadera lectura en las municipales y autonómicas de 2015.

Se admiten apuestas para el partido de hoy y los partidos de mañana.

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